lunes, 31 de agosto de 2015

El perfil de algunas ciudades vistas desde el mar.

El perfil de algunas ciudades vistas desde el mar.
Así como a las personas las podemos ver  de frente o de perfil, o aún  de espaldas, las ciudades también pueden ser vistas desde diferentes ángulos. Pero no todas las ciudades se pueden ver de perfil.
Normalmente vemos a las ciudades desde adentro, cuando ya estamos sumergidos en sus calles, o cuando las contemplamos desde la altura. Las ciudades portuarias tienen el privilegio que las podemos ver desde afuera: desde el mar, es decir de perfil, recortadas contra el horizonte.  Ese perfil de algunas ciudades será el tema para estas disquisiciones viajeras tema que se me ocurrió al leer a Tomas Mann quien en “Muerte en Venecia” nos dice que al acercarse el  barco a Venecia, al viajero, “…se presentaba a la vista la magnífica perspectiva, la deslumbradora composición de fantásticos edificios que la república mostraba a los ojos asombrados de los navegantes que llegaban a la ciudad;  la graciosa magnificencia del palacio y del Puente de los Suspiros, las columnas con santos y leones, la fachada pomposa del fantástico, templo, la puerta y el gran reloj, y comprendió entonces que llegar por tierra a Venecia, bajando de la estación, era como entrar a un palacio por la escalera de servicio. Había que llegar, pues, en barco…”
Entonces reviví esos minutos dorados en que precisamente hice lo indicado: llegar a Venecia en barco. Al deslizarse el crucero frente a la ciudad, en busca del muelle, la esplendorosa y Serenísima ciudad vista en su perfil desfiló ante nuestros ojos. Desde la altura del puente trece del crucero la ciudad era otra. Que diferente de la reducida visión que se nos presenta cuando llegamos en tren.
Pensé entonces que algunas ciudades tienen el privilegio de poder apreciar su perfil desde el mar.
Nueva York. Desde el mar su perfil es inconfundible, inolvidable e impactante. No es el mismo que puede verse caminando por sus avenidas ni desde el la ventanilla del avión.  Aún lejos del puerto, desde el crucero  podemos ver el mismo panorama que emocionó hasta las lágrimas a los miles de inmigrantes irlandeses o italianos, ante la estatua de la Libertad, el bosque de rascacielos, el verdor de sus parques, la actividad de sus avenidas.  Al desembarcar, la imagen del perfil de la ciudad se desvanece y nos enfrentamos al ritmo frenético de la vida cuotidiana, de sus tumultos, de sus ruidos y estridencias, pero que de  ninguna forma le hacen perder encanto a esta maravillosa metrópolis.
Malta. La Vallette. Empieza a amanecer y el barco se aproxima al puerto. La primera impresión es que la ciudad y la isla son de oro. El sol la golpea horizontalmente y sus edificios resplandecen.
Sorrento: Desde el puente del crucero quisiera uno demorar el desembarco para gozar  del paisaje de su entorno: espectaculares acantilados,  montaña florecida, lindas casas sobre el borde de la serpenteante carretera de la Campania, la ciudad, más pueblo que ciudad, respira alegría, sol, calles  bordeadas de coloridas tiendas, iglesias, pequeñas plazas.   Pero desembarcamos y nos encontramos  con lo que desde lejos no podemos disfrutar: amabilidad, el limoncello, y la más maravillosa pizza del mundo.
Ciudades de las islas griegas: Son muchas y necesaria y afortunadamente solo se puede llegar a ellas en barco. De  modo que la primera impresión es su perfil.  Todas distintas y todas iguales.  Playa y  montaña. Casas de un blanco resplandeciente. Puertas y ventanas azules. Patios y pequeñas plazoletas con emparrados y coloridos y pequeños restaurantes.  Algunas montañas con olivos. Todo lo podemos apreciar desde nuestro barco. Al acercarse podemos encontrar las diferencias entre  Myconos, Creta, Santorini, Corfú, Poros, Aegina, Hidra… Sus pequeñas iglesias ortodoxas con sus cúpulas azules que se confunden con el azul del cielo. Algunas con  Molinos de viento. Todas con decenas de barcos y barquitos de pescadores en sus marinas.  Islas que desde el barco despiertan emociones estéticas que nos hacen envidiar a sus plácidos moradores a quienes suponemos alegremente irresponsables como su prototipo el inolvidable Zorba.
San Francisco. Las ciudades de los Estados Unidos en su gran mayoría carecen de personalidad y todas se identifican por autopistas que las atraviesan y dividen, los complejos círculos de distribución de vías, grandes centros comerciales, dificultad para pasear a pie.  Son  excepcionales las ciudades como San Francisco, New York, Boston, Los Ángeles en donde existen andenes y calles para un amable recorrido a pie.
Llegar a San Francisco en  barco es otro espectáculo que impacta gratamente los sentidos: Los puentes, el perfil de la ciudad que trepa por sus colinas, los viejos muelles, todo hace que este panorama sea inolvidable y digno de repetirse.
Barcelona. Desde el puente más alto del barco y aún lejos del puerto,  nos alegraos al ver un panorama de lejanas y altas montañas, Montserrat, otras más cercanas  Monjuich, las torres de la catedral gótica, las inconfundibles torres de la Sagrada Familia. Más de cerca vemos a Colón desde su alto monumento señalando el infinito y el inicio de la bella gran Rambla. Desembarcamos y lo que veíamos de lejos se vuelve maravillosa vecindad: Santa María del Mar, las atarazanas, remontamos la Rambla, curioseamos el Liceu, seguimos adelante y entramos a esa catedral de alimentos que es la Boqueria, tal vez el mercado más lindo del mundo. Penetramos en el medioeval barrio gótico, la viejísima catedral,  sus callejuelas llenas de misterio. Nos adentramos en la zona Gaudí y más adelante nos extasiamos ante la Sagrada Familia. Pero hay  más por ver y vamos al parque Güell. Pero ya me aleje del  mar, y el tema es la ciudad vista desde el  mar.
Valparaíso. Al abrir las cortinas de la cabina muy de madrugada cuando el crucero se aproxima al puerto la primera impresión desde la distancia  es el enfrentarnos a una película de ciencia ficción con  un panorama de enormes “mutantes” de largos cuellos que con sus poderosos brazos toman con increíble precisión contenedores para depositarlos sobre grandes camiones, o colocarlos en  sitios diferentes apilándolos con precisión milimétrica unos sobre otros. Amanece, sale el sol, se desvanece la cortina de bruma y vemos una ciudad de casas multicolores que trepan por las colinas que enmarcan el puerto, ascensores que desde las calles de abajo llevan a las zonas altas. Ambiente eminentemente marinero, multitud de pequeños barcos pesqueros. Viento y olor a mar.
Rio de Janeiro. Los asombrados marineros que navegaban en las naves lusitanas de  Pedro Álvares Cabral y  Gaspar de Lemos no daban crédito a sus ojos cuando desde sus veleros descubrieron lo que creyeron  era el paraíso terrenal. Habían llegado a  la bahía de Guanabara, que confundieron con un río y a ese sitio encantador lo llamaron  Río de Enero, en portugués Rio de Janeiro. Era el 1 de enero de 1502.
Hoy esa joya de la naturaleza es la sede de una linda ciudad, que vista desde el mar nos recuerda el impacto visual de los marineros que hace quinientos años la descubrieron para el mundo occidental, pero ahora agregamos el perfil de una ciudad que se despliega desde las bellas playas hasta las montañas atestadas de casitas multicolores, esa enorme roca Pan de Azúcar, su fenomenal estatua del Salvador, su arquitectura portuguesa colonial que se alegra con la influencia afroamericana.
Se insinúan  en los recuerdos muchas otras ciudades, grandes o pequeñas, poblados pintorescos que lucen bellos desde el mar, pero se haría  muy larga la crónica. Sin embargo no puedo dejar de mencionar perfiles inolvidables: Split en  Croacia,  San Juan de Puerto Rico, Vancouver en Canadá, la remota Punta Arenas en el fin de la Patagonia chilena, Cabo San Lucas en Baja California de México, Marsella en Francia, Nápoles en Italia, y tantas ciudades de la bella Sicilia, como Trapani, Messina,  Catania. En el oriente Hong Kong, o en la  mitad del  pacífico Honolulu. Pero será en otra oportunidad.



Barcelona

domingo, 23 de agosto de 2015

Palabras Inspiradoras

Palabras inspiradoras.
No todas las palabras de nuestro idioma trasmiten emociones o sentimientos, o deseos. Algunas nos mueven algo, bien apasionadamente, bien sentimentalmente, bien sensitivamente. Se me ocurren las siguientes palabras que en solitario pronuncio en voz alta:
Patria, guerra, odio, venganza, ataque, revolución, muerte, tortura, socorro, alto, ira, vejes,  cáncer, madre, bebé, niño, papá, caricia, pétalo, flor, perfume, premio, frio, calor, asado, dulce, miel, playa, cama, sueño, almohada, luz, gol, mojicones, pasteles…
Otras palabras solo dicen algo especial para algunos, por sus aficiones, recuerdos, fobias, mientras que a los demás son solo una palabra más.
Para mi decir Paris, Andalucía, Chinácota, tiene sentido especial. Para otros serán palabras diferentes las que muevan recuerdos, temores, ilusiones.  
Otras despiertan fobias o miedos, en  mi caso: salto al vacío, alacrán, secuestro, guerrilla, ahogo, asfixia. Otras palabras me dan paz: arrebol, panorama, jardín, libro, armonía, bolero, concierto. Algunas me ponen (o me ponían cuando litigaba) en agradable alerta: alegato, sentencia, concepto, contrato.
Hay palabras “secretas” cuyo sentido solo lo sabe uno mismo y que se relaciona con vivencias, lecturas, enseñanzas, momentos, circunstancias: Rey Lehar, Egmond, Doctor Zhivago, Candilejas, La vida en rosa, Caballo Viejo, Hojas de Otoño (las hojas muertas),  embárcate,   brindemos, San Luis Gonzaga, castidad, descalza.
Por todo lo anterior, cada uno de nosotros tenemos expresiones y, lecturas y escritos con significado propio, algunas veces herméticos.
Y ahora que pronuncio, o escribo, la palabra hermético es oportuno disertar sobre lo hermético, y necesariamente veremos su parentesco con lo gótico, con la alquimia, con las fórmulas magistrales, con la piedra filosofal, con el misterio del arte gótico, con Nicolás Flamel., con Fulcanelli.
Un tema apasionante, que tal vez merezca una sesión de escritura sabatina o dominical mas extensa pero que ahora solo esbozaré.
Hermético, parece que se deriva del dios Hermes de la mitología griega, llamado también Mercurio al pasar a la mitología romana. Y recordemos que el metal mercurio, es elemento básico de todas las fórmulas mágicas o herméticas de los alquimistas.
Las catedrales góticas y lo hermético están íntimamente relacionadas y sus misterios estaban reservados a los iniciados en el “art gotic”. Pero ese será un tema para otra entrada de mi blog Calle Mayor.                









































































































miércoles, 12 de noviembre de 2014

La Eterna Juventud

LA FUENTE DE LA ETERNA JUVENTUD

Desde los tiempos más remotos de la historia, el agua ha dado lugar a muchos mitos y leyendas. En Babilonia, Egipto, la India, China, el agua fue objeto de encantamientos y supersticiones.
La mitología griega y romana incluía a  las Ninfas  y  Las Náyades, bellas jovencitas que eran las custodias de manantiales de aguas  mágicas, gracias a las cuales las Ninfas no envejecían. Pero además los viejos que se casaban con ellas se contagiaban del don de la juventud.  Hoy lamentablemente no conocemos Ninfas ni fuentes mágicas; existen eso sí las “nínfulas”,  niñitas precoces, o “Lolitas” a quienes acuden  algunos despistados señores maduros, contradictoriamente llamados  “viejos verdes” que vanamente creen pueden rejuvenecer al lado de las nínfulas.
En Delfos, sede del famoso oráculo, manaba la fuente Castalia, de poderosas virtudes.
La biblia narra que desde tiempos remotos existían fuentes y piscinas con potentes aguas curativas, que hoy sabemos eran aguas termales.  
Los romanos descubrieron las propiedades benéficas de las aguas termales, propicias para curar muchas dolencias y relajar los cuerpos cansados por la edad o la fatiga y construyeron las famosas termas, que son los antecesores de  los actuales SPA, siglas latinas de  Salutem Per Acuam, la salud por el agua.
El cristianismo instituyó el agua del  bautismo que abre la puerta a la vida eterna. El rio Jordán era el de las aguas bautismales.
En la Edad Media los baños y la higiene personal eran tema poco usual, pero sin embargo aparecen referencias a ciertas fuentes de los placeres, el Bosco y Lucas Cranach dejaron entrever en sus tablas y lienzos algunas referencias a esas piscinas y fuentes.
La religión católica vincula diversas apariciones de la Virgen María con fuentes que generan sanaciones. Recordemos la fuente de Lourdes en Francia,  y en  nuestro medio provinciano el agua de la Virgen de Torcoroma en Ocaña.
De modo que ciertas aguas de fuentes especiales, están asociados desde todos los tiempos a  mitos y leyendas, a salud, a juventud, o a virtudes medicinales.
Los alquimistas y nigromantes medioevales dentro de sus afanes por encontrar la piedra filosofal, o fórmula magna, que convertiría el plomo en oro, también buscaban el elixir y la fórmula de la inmortalidad. Por ello es permanente el interés por encontrar una fórmula que otorgue la “Eterna Juventud”.
El descubrimiento de América por los españoles dio lugar a que circularan las mas inverosímiles leyendas y fantasías, alimentadas por la mente febril de quienes se aventuraron a embarcarse en pos de lo desconocido y cuya imaginación alimentada por las mal traducidas narraciones de los nativos, generaron leyendas que perduraron por siglos.
Una de esas leyendas fue la de del fabuloso  El Dorado. La otra, la búsqueda de la Fuente de la Eterna Juventud.
Recién se iniciaban los primeros años de la exploración y conquista de las enormes tierras de la América, cien veces más grande que la misma España, cuando los intrépidos marinos y conquistadores se interesaron en preguntar a  los indios  ¿Dónde se encuentra el oro?  Algún indio dejó escapar un comentario sobre una fuente cuyas aguas no dejaban envejecer a quienes se bañaban en ellas o las tomaban.
Juan Ponce de León escuchó esa noticia. Era terco, soñador y planificador. Y pese a que  la empresa de conquistar, colonizar y poblar el Nuevo Mundo, era de proporciones inimaginables organizó a su costa una flota de tres barquitos, precariamente orientados por una insegura brújula y sin mapas (pues no se esperaron a comprar un modesto equipo de posicionamiento geosatelital),  se lanzaron a la búsqueda de esa misteriosa tierra, en la cual se encontraba la Fuente de la Eterna Juventud.  Hizo más o menos lo que ahora hacen los cubanos que desesperados con los hermanos Castro quieren huir de Cuba y llegar a la Florida embarcándose en lo que puedan, desde una balsa a una canoa.
El entusiasta Ponce de León  zarpó en 1513 y llegó a lo que creyó era una isla que bautizó como La Florida, por haber llegado el día de Pascua Florida.
Iniciada su exploración se tropezó con los inclementes pantanos de los Everglades, los cocodrilos  y con la fiereza de las tribus indias. Resultó flechado y frenado un tanto su optimismo, aceptó la humillación del fracaso y regresó a Puerto Rico  en donde se le rinde homenaje a su memoria.
Ponce de León dejó abierta la inquietud de la Fuente de la Eterna Juventud, y otro  más terco y emprendedor retomó la búsqueda para protagonizar una de las más increíbles odiseas de la historia de todas las expediciones y conquistas.
Alvar Núñez Cabeza de Vaca.  Nueve años secuestrado y extraviado. El increíble viaje a pie de la Florida a Baja California.
El joven hidalgo don Alvar Núñez Cabeza de Vaca, por los años de 1525 también había oído en España la leyenda de un jardín que escondía multitud de tesoros y la fuente de agua cristalina, la "Fons Juventutis"  que otorgaba la eterna juventud a quien de ella bebiera.  Tanto jóvenes como viejos, y más los viejos que los jóvenes, saben que el mayor tesoro es la juventud.
Obsesionado por lograr lo que Ponce de León no logró, se embarcó, como segundo al mando en la expedición capitaneada por don Pánfilo de Narváez. Destino: explorar la Florida, donde las leyendas situaban la Fuente.
Desembarcaron e iniciaron las extenuantes caminatas a través de selvas y pantanos.  Después de dos meses de insoportables penalidades, ataques de las tribus, hambre, enfermedades, optaron por regresar al sitio de desembarque.
La angustia fue enorme al descubrir que los barcos habían abandonado su puerto y regresaron a la Española (Hoy Santo Domingo y Haití)  pensando que los expedicionarios habían muerto en su empeño.
Pasaron nueve años desde el triste final de la expedición. Ya pocos recordaban a estos hombres. Por demás que la desaparición de grupos de conquistadores perdidos en las selvas americanas era muy frecuente.
Para ese momento, ya los conquistadores habían tomado y poblado a la Nueva España, el México de hoy. Así fue como un día, nueve años después, unos caballeros españoles  que incursionaban por un desierto en cercanías de Culiacán, vieron lo que podía parecer una alucinación: a lo lejos un grupo de trece escombros humanos, semidesnudos, gritaban: “!...somos españoles…”
Ese día reapareció Alvar Núñez Cabeza de Vaca.
Increíblemente habían caminado en busca de la civilización a través de lo que hoy es el sur de los Estados Unidos y Baja California en México. Habían atravesado el continente del Atlántico al Pacífico, a pie y en las más duras condiciones.  Tampoco encontraron la escondida Fuente de la Eterna Juventud.
Pero lo más increíble, es que pese a esta cruel experiencia, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, como ejemplo de tercos, de optimistas y de emprendedores, se embarcó de nuevo y vivió muchas más aventuras. Poco después ya estaba descubriendo tierras en Paraguay, maravillándose ante las cataratas de Iguazú y le sobró tiempo para escribir un libro en que narra sus increíbles aventuras: “Naufragios” cuya lectura recomiendo.  
Pese a los fracasos de Ponce de León y de Núñez Cabeza de Vaca los humanos seguimos pensando en que debe existir algo que, si no otorgue la eterna juventud a que estaba condenado Dorian Gray, si por lo menos retrase o haga menos dura la humillación del envejecimiento.  La ciencia trabaja en eso. Y logra resultados.
¿Pero hacer a la humanidad más vieja es solución? ¿O es problema?
Hace años, el promedio de vida era de menos de cuarenta años. Fue aumentando y hoy ese promedio supera los setenta y cinco años. Eso quiere decir que el mundo se está llenado de viejos, y por lo tanto de problemas.
¿Valdrá la pena conseguir la fuente de la eterna juventud a base de hormonas, cremas, algas, vitaminas y yerbas raras, o de matrimonios con “nínfulas”?.¿ O será mejor dejar que todo fluya naturalmente?. Algunos nacieron para llegar a viejos y muy viejos. Otros se  verán muy satisfechos con no llegar a ser ancianos antes de tiempo y de saberse ir a la hora indicada.
Algunos soñadores piensan en que no es el cuerpo el que debe eternizarse sino la mente. Se propone un banco de cerebros, que se organizaría mediante copias biotecnológicas de cada cerebro, copia que podrá activarse en un computador en cualquier tiempo y saber lo que una persona sabía o pensaba. Un cerebro cabría sobradamente en una USB  ¿Será otra forma de inmortalidad?   Por mí,  prefiero seguir soñando e incursionando por los más remotos lugares de la geografía al estilo de Cabeza de Vaca y de Ponce de León. Por lo menos mientras pueda moverme por mis propios medios. Ya está definido el próximo viaje y la próxima navegación siguiendo la ruta de los Argonautas.

Hebe, de la mitología griega llamada Juventas en la mitología romana, era una divinidad con el poder de rejuvenecer a los ancianos.

Luicas Cranasch idealizó la fuente de la juventud en su famoso cuadro.


viernes, 29 de agosto de 2014

LOS SEIS FELIPES DE ESPAÑA

LOS SEIS FELIPES DE ESPAÑA.
De Felipe I a Felipe VI

Don Felipe de Borbón y Grecia, reinará como Felipe VI de España, el hecho de ser el sexto Felipe, me indujo a curiosear sobre los anteriores Felipes que en siglos anteriores reinaron en España y su vasto imperio. Pero previamente me remonto a uno de los primeros Felipes de la historia antigua: Filipo II de Macedonia, el padre de Alejandro Magno. Felipe es por lo tanto un  nombre griego y es interesante conocer su etimología:   en griego Φίλιππος (filos): ‘amigo’; e ἵππος (ippos): ‘caballo’. “Amigo de los caballos”, lo cual puede aplicarse  muy  bien a  varios Felipes de España. (cita aportada por Roger Huet).

Felipe I el Hermoso. Nació en 1478 en Brujas, hoy Belgica, y en esa época parte del sacro imperio austríaco. Hijo del emperador  Maximiliano I de Austria y de María de Borgoña. Para fortalecer la alianza hispano austriaca y enfrentar a Francia se pactó casar a Felipe con la Infanta Juana, hija de los reyes Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla. Los casaron en Bélgica en 1496. La muerte de la reina Isabel convirtió a Juana en heredera de la corona española, y a su esposo Felipe en Rey consorte de España. Con él se inició la dinastía llamada casa de Austria o dinastía de los Habsburgo en territorios de la actual España.
De este matrimonio nació Carlos de Habsburgo. Quien años después sería conocido como Carlos V emperador del Sacro Imperio y  Carlos I como Rey de España
Felipe I Pasó a la Historia con el apelativo de don Felipe el Hermoso y por sus aventuras extraconyugales. Murió  en Burgos a sus 28 años, cuando se dirigía a Madrid.
La reina doña Juana I, enloqueció. Se negó a dejar enterrar a su esposo y paseó su cadáver desde Burgos hasta Sevilla, en un maloliente cortejo fúnebre. Se ganó el nombre de doña Juana “la loca”.
Felipe I El Hermoso
No confundir a este Felipe I El Hermoso, con otro del mismo  nombre: Felipe IV el Hermoso, Rey Capeto de Francia en el siglo XIV, famoso por su pelea con los Papas y por haber condenado a la hoguera a los caballeros templarios y por la maldición le hizo el gran maestre templario Jacques de Molay desde la hoguera: “Papa Clemente, rey Felipe: antes de un año yo os emplazo a comparecer ante el tribunal de Dios para recibir vuestro justo castigo. ¡Malditos, malditos! ¡Seréis malditos hasta la trece generación de vuestra estirpe!”  Por cierto que la maldición se cumplió y antes del año el Papa y el rey habían muerto.  

Felipe II de Austria. Hijo del emperador Carlos V (Carlos I como rey de España) e Isabel de Portugal, nació en Valladolid el 21 de mayo de 1527.  Antes de ser rey de España un matrimonio con María I de Inglaterra, lo convirtió  temporalmente en rey de Inglaterra,  entre 1554 y 1558.  Al morir María, Felipe  dejó de ser rey. A María la sucedió su hermana media  Isabel I de Inglaterra, enconosa enemiga de Felipe.
Subió al trono cuando Carlos V de Alemania y I de España abdicó.
Felipe II gobernó directamente y con mano fuerte. Oprimió cruelmente a los países bajos que estaban sometidos a España. Consolidó la conquista y consolidación de las colonias americanas. Sus navegantes llevaron su imperio hasta el oriente. En su honor se denominaron las Islas Filipinas, y  en  Cartagena el gran castillo fortaleza de San Felipe.
Su personalidad es muy controvertida históricamente. Su carácter sombrío y sus trajes negros al igual que su fanatismo religioso y su encono contra Inglaterra, lo hacen ver ante los anglosajones como un déspota.
En España se le reconoce que en su reinado se impulsaron la navegación, la colonización y poblamiento de América y la colonización del oriente asiático que convirtieron a España en la primera potencia mundial.  El imperio español se extendió por todos los continentes de la tierra, por lo cual resulta cierta la afirmación del rey de que “en mi imperio no se pone el sol”. Fue  Felipe II quien convirtió a Madrid como capital de España.
Felipe II embarcó a España en permanentes y ruinosas guerras que consumían todas las riquezas que venían de las colonias. El pueblo sufrió de hambre, reclutamientos y devaluación. Es en estos años, cuando se incrementa la salida de españoles a América en busca de mejores horizontes.
Felipe II acumuló una enorme cantidad de títulos, reinos y colonias:Rey de Portugal. Soberano de los Países Bajos. Duque de Borgoña. Rey de España, Sicilia y las Indias.
Cuatro veces se casó y cuatro veces enviudó. Su tumba la rodean las estatuas de sus esposas: María Manuela de Portugal. María I de Inglaterra. Isabel de Valois.  Ana de Austria
No puede pasarse por alto una desgraciada y novelesca historia que vincula al Rey Felipe II con su hijo don Carlos y que ha dado lugar a novelas y a la ópera Don Carlos. 
El príncipe Carlos nació en 1545, hijo de su primera esposa María de Portugal. Sus problemas mentales eran evidentes y se achacan a una genética debilitada por los matrimonios entre familiares cercanos. Su padre Felipe, había acordado con el rey de Francia que  Carlos se casara con Isabel de Valois,  nieta del rey. Pero luego Felipe determinó que era él quien debería casarse con Isabel. Este es el argumento de la opera que presenta a don  Carlos como un romántico joven desplazado por su propio padre. La verdad histórica revela que en su locura conspiró contra su padre para liberar a los Países Bajos, que intentó acuchillar al Duque de Alba y ante su peligrosa locura obligó a que se le recluyera como prisionero.
A los 41 años Felipe II de nuevo viudo y sin descendencia masculina vivió los años más difíciles de su reinado: rebelión en los Países Bajos y las Alpujarras. Avance del protestantismo. Los asaltos de los piratas ingleses en el Atlántico y musulmanes en el Mediterráneo.  Se casa por cuarta vez, con Ana de Austria, hija de su primo el emperador Maximiliano II. De este matrimonio (otra vez entre primos) nace quien sería el futuro tercer Felipe.
Pese a su carácter sombrío, los chismes que se cuelan entre las cortinas de las historias palaciegas, sugieren que Felipe II no fue indiferente a la belleza, gracia e inteligencia de la bella Princesa de Éboli la del ojo tapado con el conocido parche  negro, y quien fuera una de las mujeres más poderosas y  bellas de la España de esa época: Doña Ana Mendoza de la Cerda conocida como la Princesa de Éboli, era la única hija de don Diego Hurtado de Mendoza, virrey de Perú. Ella es un personaje novelesco de la cual vale la pena una crómica futura.
En lo personal, pese a su poderío Felipe II fue un rey que nunca ostentó, vestía sin pompa, como un burgués común y corriente se paseaba a pie desechando la carrosa, y pese a ser muy parco en palabras conversaba con la gente con la que se encontraba. Tenía fama de nunca sonreír.
 

Felipe III el Piadoso.
Nace en Madrid el 14 de abril de 1578. Fallece a los 42 en 1621. Rey de España y de Portugal desde el 13 de septiembre de 1598 hasta su muerte.
En 1598 lo casaron con la archiduquesa Margarita de Austria-Estiria, nieta del emperador Fernando I.
Consciente de sus limitaciones intelectuales y políticas y para poder disfrutar de sus aficiones: el teatro,  la pintura, los caballos y la caza delegó los asuntos de gobierno en manos de ministros. Creo la institución del “Valido” para designar con ese título a un superministro  dotado de enormes poderes. Fue famoso como Valido el duque de Lerma, quien gobernó con todos los poderes, logró grandes triunfos militares y diplomáticos pero malversó en su propio beneficio la hacienda pública. El duque fue muy controvertido y el rey se vio obligado a despojarlo de sus poderes. Caído  en desgracia por sus dudosos manejos, para evitar ser juzgado se hizo ordenar como Cardenal. Este famoso Duque fue uno de los inventores del boon inmobiliario pues se dedicó a la compra masiva de propiedades.
Le correspondió al reinado del tercer Felipe el llamado Siglo de Oro literario. Miguel de Lope de Vega, Quevedo,  Góngora. Igualmente fue la época de los grandes pintores. Bajo su reinado España consolidó su máxima expansión territorial.
Felipe IV. En 1621 fallece Felipe III y le sucede su hijo Felipe IV.
Nació en Valladolid en 1605 y fallece a los 60 años en Madrid. Tuvo un largo reinado: más de 44 años.
Continuó con el estilo de gobernar apoyado en “validos”, haciéndose famoso don Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares.
La figura del Conde-Duque en cierta forma opaca la imagen del rey. Por ello muchos capítulos de la historia referencian más intensamente a Olivares que al Rey. Inclusive su personalidad compleja y muy interesante fue analizada por el gran don Gregorio Marañón, en su libro novela “Historia de un  Resentimiento”.
Como todo poderoso termina por caer, el Conde-Duque de Olivares cayó en desgracia ante el rey quien ordenó su destierro. Felipe IV se vio obligado a asumir más directamente el gobierno, asesorado por ministros menos poderosos: Luis Méndez de Haro, y el duque de Medina de las Torres. Se inicia el famoso resentimiento del Conde-Duque de Olivares.
Las enconosas rivalidades entre la católica España de los Felipes y la protestante Inglaterra de Isabel, se mejoraron cuando a la muerte de Isabel I de Inglaterra, llegó al trono ingles Jacobo I de Inglaterra, quien en 1604 firmó la Paz de Londres, y las relaciones comerciales y diplomáticas entre ambos países mejoraron.  El rey Jacobo quiso casar a su hijo Carlos, Príncipe de Gales,  con la infanta María Ana de España y se iniciaron  las negociaciones matrimoniales. 
Siglos más adelante  el fallido amor del príncipe  Carlos da el argumento para una novela de Pérez-Reverte y su famoso Capitán Alatriste: Carlos el joven y apuesto Príncipe de Gales enamorado de su hasta en ese entonces desconocida infanta María Ana, y como las negociaciones se demoraban, resuelve ir de incognito a España a conocer y enamorar a la infanta, acompañado de su amigo igualmente joven el duque de Buckingham. Carlos  no es bien recibido y regresa profundamente resentido a Inglaterra. Este fracasado viaje romántico es la base de la  novela. Carlos poco después es coronado rey de Inglaterra y toma revancha declarando la guerra a España. Se ha iniciado la llamada Guerra de los 30 Años. Carlos I infortunado en el amor, también lo fue en la política. Derrotado por Cromwell,  es depuesto,  juzgado y decapitado. Trágico fin para un  romántico rey.
Volviendo al famoso Conde-Duque se le anota que se propuso frenar la corrupción administrativa, o por lo menos “reducirla a sus justas proporciones” y para este fin estableció que todo funcionario tenía que entregar un inventario de sus bienes al entrar y salir de sus cargos.
En el reinado de Felipe IV se agravaron las relaciones con Cataluña, siempre renuente a acatar las disposiciones del gobierno central y a hacer valer sus fueros históricos.
De levantamiento y motines se pasó a la ruptura con Madrid.  Se inició la guerra entre el rey de España y Cataluña. Tras 15 meses de asedio, Felipe IV logró tomar Barcelona. Es una vieja historia, con resentimientos que reviven en los momentos actuales.
Se destacó por su apoyo a las letras y las artes. De su pasión por la pintura queda constancia en el Museo del Prado en donde posa gallardamente a caballo. En fin de fines es un  Felipe.
Felipe IV contrajo matrimonio en 1615 con Isabel de Borbón (hija de Enrique IV de Francia) con quien había sido prometido a la edad de 6 años. Su heredero  Baltasar Carlos príncipe de Asturias murió adolecente y  no reinó. Se inmortaliza con el regio cuadro que muestra al joven príncipe niño a caballo y que se admira en el museo del Prado.
Viudo  de Isabel, se caso con su sobrina Mariana de Austria  hija del matrimonio entre su hermana María Ana de España y el emperador Fernando III de Habsburgo.  De ese matrimonio solo era de esperar una descendencia tarada. Así fue: su hijo, el rey Carlos II, llamado El Hechizado, pobre personaje en quien se dieron cita todos los retardos físicos y mentales. Con el terminó la dinastía de la casa de Austria o de los Habsburgo.
En lo personal Felipe IV es descrito por sus biógrafos:  “… como un hombre de carne y hueso, apasionado de las artes, en especial de la pintura y el teatro, inteligente, muy culto y lleno de ganas de vivir, aficionado a la caza, a los toros y a las mujeres (con predilección por estas últimas).
Esta afición se evidencia con la larga (casi que telefónica) lista de sus hijos extramatrimoniales, que por cierto siempre fueron dotados de títulos importantes y que por no ser hijos de su esposa prima y sobrina, no resultaron con taras y retrasos. A título de chisme vale la pena dar un listado (dicen que apenas parcial) de esos hijos que prueban la gran afición de Felipe IV por las mujeres:  
Fernando Francisco Isidro de Austria, con María de Chirel.
Juan José de Austria con la actriz María Inés Calderón. Presidió el gobierno entre 1677 y 1679.
Alonso Henríquez de Santo Tomás, con Constanza de Ribera y Orozco, dama de honor de la reina Isabel de Borbón. Obispo de Málaga.
Alonso Antonio de San Martín con Mariana Pérez de Cuevas. Obispo de Oviedo y Cuenca.
Fernando Valdés (1638 - 1702), con Ana María de Uribeondo. Gobernador de Novara.
Carlos Fernando de Austria con Casilda Manrique de Luyando y Mendoza guarda mayor de las damas de la archiduquesa Mariana de Austria.
Juan Cossío con Teresa Aldana. Fue monje agustino y predicador desde 1655.
Ana Margarita de Austria, habida con Margarita de La Escala. Monja priora del madrileño Real Monasterio de la Encarnación.
Buen papá si fue.

Felipe V de Borbón, rey de España
Llamado el Animoso (¿animoso??), nació en  Francia en el palacio real de Versalles, en 1683, y muere en Madrid en julio de 1746.
Este príncipe francés llega a ser rey de España pues al  morir Carlos II “El Hechizado”, sin poder tener descendencia dada sus taras físicas y mentales, España se quedaba sin rey.
Por acuerdos diplomáticos entre los ministros españoles y el rey de Francia se acordó elegir a Philippe de Bourbon, duque de Anjou, nieto por tanto del rey Luis XIV de Francia y María Teresa de Austria, infanta de España.
Llegó a España para aprender español y ser coronado rey en 1700 iniciándose con él la dinastía de los  Borbónes en España.
Su título de rey fue desconocido por el emperador de Austria iniciándose la llamada guerra de sucesión Española, finalmente ganada por el rey  Borbón.
Gobernó auxiliado por importantes ministros y en especial por su segunda esposa Isabel Farnesio.
Bien pronto fue evidente que la salud mental del rey era deplorable. Sufría de permanentes depresiones y de rasgos de locura. En enero de 1724 abdicó en favor de su hijo Luis quien muy joven asumió el trono. Pero Luis I falleció ocho meses después. A la  muerte de su hijo se presentó el dilema de si un rey que había abdicado podía reasumir el trono, o si su otro hijo menor debería ser el rey. A sus ministros les interesaba el retorno de Felipe pues ya definitivamente loco lo  podían manipular  junto con su esposa. Por ello Felipe reinó dos veces.
Su demencia era tan evidente que debían tenerlo oculto.  Se narra que “ se había empeñado en llevar siempre una camisa usada antes por la reina, porque temía que le envenenasen con una camisa; otras veces prescindía de esa prenda y andaba desnudo ante extraños; se pasaba días enteros en la cama en medio de la mayor suciedad, hacía muecas y se mordía a sí mismo, cantaba y gritaba desaforadamente, alguna vez pegó a la reina, con la cual se peleaba a voces y repitió tanto sus intentos de escaparse que fue preciso poner guardias en su puerta para evitarlo. …” También se decía que el rey decretó que estaba muerto y solo resucitaba si el famoso castrati Farinelli acudía a su palacio y cantaba.

Felipe VI. Es el actual joven rey de España y su figura es muy conocida pues tanto la llamada prensa o revistas del corazón, como los medos serios le reconocen méritos y preparación, además de la independencia, que le llevó a desechar los protocolos matrimoniales de conveniencia política para casarse por amor con la bella reina Letizia. Como sabemos a través de los medios, Felipe es un rey moderno, educado para ser rey. Pasó como cadete por todas las armas: ejército,  marina, aviación, estudió en prestigiosas universidades y tiene carisma.  Pese a lo anticuado que suena eso de tener rey, a varios países europeos les agrada esa institución y la mantienen Esperamos que le vaya bien.

Felipe I El Ermoso
Felipe II

Felipe III

Felipe IV

Felipe V y su esposa Isabel Farnesio
Felipe VI y sus hijas las Infantas

miércoles, 21 de mayo de 2014

HABLANDO DE MUJERES MALAS Y PELIGROSAS


 
Ya había hablado de mujeres de novela, esas que existieron sin existir, hijas de la imaginación del novelista, pero que crearon prototipos de mujeres que no se olvidan.
Hoy me referiré también a mujeres de novela, pero de mujeres peligrosas, algunas malas, inquietantes.

Algunos novelistas parece haberse especializado en crear prototipos de mujeres peligrosas, pero adornadas de características de belleza, ingenio, simpatía que las hace encantadoramente peligrosas.
Arturo Pérez-Reverte (Cartagena-España)   es un maestro en la creación de ese tipo de damas. Veamos algunas: en "La Piel del Tambor" nos trae a Macarena, la muy noble duquesa sevillana, seductora de cuestionados banqueros y de un psicorrígido y elegante sacerdote de la diplomacia vaticana. La intrépida mexicana Teresa Mendoza protagonista de "La Reina del Sur", aventurera, contrabandista, líder.  La enigmática, traicionera y profundamente maquiavélica Tánger Soto, en "La Carta Esférica".   Una de sus recientes creaciones: Mecha Inzunza, calculadora y ambiciosa  protagonista  de "El Tango de la Guardia Vieja" mujer que  "Parecía salir de las páginas selectas de una revista ilustrada: lucía collar largo de perlas y pendientes a juego. Esbelta, tranquila, caminando firme sobre tacones altos en el suave balanceo de la nave, su cuerpo imprimía líneas rectas y prolongadas, casi interminables, a un vestido verde jade largo y ligero, que desnudaba sus brazos, hombros y espalda hasta la cintura."

Son muchas más las mujeres peligrosas o trágicas que desfilan en las numerosas y aplaudidas novelas de Pérez-Reverte, entre ellas doña Inés de Alcozar, la damita de honor pintad por Velásquez en Las Meninas, infantil novia secreta del paje del capitán Alatriste.

Mario Vargas Llosa, se supera al crear a una súper perversa en su novela "Travesuras de la Niña Mala". Lily, la Niña Mala, atrae irresistiblemente a sus enamoradas victimas, convirtiéndose al final  ella misma también víctima. Lily interesada en los movimientos de la izquierda beligerante encarna a ciertas universitarias que conocimos en los años cincuenta y sesenta, enamoradas del Che y de la izquierda internacional.

La niña mala de Vargas Llosa se acerca a la bellísima Severine, esa enigmática mujer que Buñuel plasmó en "Belle de Jour", (guion sobre la novela de Joseph Kessel).  Catherine Deneuve  inmortalizó a la correcta y burguesa, esposa de día,  pero que en las tardes complace todos los gustos perversos de los clientes de un elegante prostíbulo.  Severine nos deja una duda: ¿era realmente perversa?, o solo increíblemente curiosa por experimentar lo prohibido y abyecto?

Imposible no mencionar a un prototipo de  mujer, o mejor, de niña peligrosa: Lolita, hija de la mente febril de Nabokov. Las Lolitas, son un espécimen que no es extraño en todos los medios y que es común denominador de una categoría de nínfulas, niñas adolecentes, maliciosas, provocadoras, descaradamente coquetas con los hombres mayores, y que con aparente inocencia los arrastran a situaciones inmorales y fuera de la ley. El amigo Silvio Berlusconi nos puede ilustrar a este respecto.

El gran novelista brasileño Jorge Amado crea figuras femeninas de gran simpatía y calor humano, algunas simplemente liberadas, o condescendientes como Gabriela Clavo y Canela, doña Flor y sus dos maridos, o Teresa Batista cansada de guerra. Pero una de verdad mala es recreada en: “Tieta do Agreste”. Antonieta -Tieta- es la muchacha pueblerina, pastora de cabras, que es expulsada a los 17 años de su casa y de Agreste, su pueblo,  por un haber perdido la virginidad. Se traslada a Sao Paulo, en donde encuentra fortuna ejerciendo con éxito comercial la más antigua profesión de la historia. Ya cuarentona regresa a su pueblo, precedida de la fama de ser la rica viuda de un acaudalado aristócrata de Sao Paulo. Ante su falsa viudez, pero real riqueza, el pueblo y su familia olvidan el motivo de su exilio, se convierte en un influyente personaje, se disputan su amistad, la agasajan. Pero ella no puede olvidar sus ardores y enamora a su joven sobrino a quien hace desertar del seminario. Incesto, escándalo y todo lo demás. Definitivamente mala y peligrosa.

Sábato, trae una mujer enigmática y perturbadora: Alexandra.

Una de  mis mujeres peligrosas favoritas es Carmen la sevillana, inmortalizada en la  novela de Prosper Merimé, y en  la opera del mismo nombre, de Bizet. Carmen es la sublimación de la coquetería descarada y de la volubilidad, especialista  en despertar el demonio de los celos, encarna el temperamento fogoso y aventurero, la búsqueda y encuentro con la tragedia. Carmen es inolvidable y fascinante. Es la mujer fatal.

Estados Unidos nos aporta a Scarlet O´Hara, (Lo que el Viento se Llevó). Scarlett es todo lo contrario de la esposa abnegada, amorosa y fiel. Es vanidosa, caprichosa y manipuladora.

La literatura infantil y ahora la literatura de los comics o tebeos, aporta otras mujeres a las cuales los psiquiatras actuales les dan perversos simbolismos: Caperucita Roja, la Bella Durmiente, Blanca Nieves y sus siete enanitos. Y para dar gusto a un amigo columnista del diario local me atrevo a citar a la Mujer Maravilla, que le inspiró encendidos sueños eróticos.

Dostovieki crea en su monumental novela “Los Hermanos Karamasov” tres mujeres profundamente diferentes y de marcada personalidad.

La pequeña Liza, que se propone ruborizar y enamorar al joven y piadoso seminarista Aliocha. Pero ella no es mala, solo coqueta.

Katia, la culta y burlada  novia de Dimitri, no es mala, solo despechada y vengativa. Katia es la encarnación del orgullo pisoteado, que se debate entre el amor y el odio, entre el deseo de salvar a Dimitri o de hacerlo condenar.

La mala es Gruschenka la encantadora cortesana dotada del don de enceguecer a los hombres. Amante del padre de los Karamasov, no tiene reparos en enamorar a su hijo Dimitri, de quien termina enamorada. Dimitri,  acusado de la muerte de su padre es juzgado y condenado a prisión en la temible Siberia. Ella cuando culmina el juicio y pese a estar enferma resuelve compartir el destino de condenado y acompañarle a Siberia.  Aliocha el hermano menor de esa compleja familia, la describe en ese momento:  “…Gruchegnka estaba entonces más seductora.../...Los ojos de la enferma habían cobrado un matiz de resolución, una expresión serena pero inflexible, que se manifestaba en todo su ser. Entre sus cejas había aparecido un ligero pliegue vertical que daba a su hermoso rostro una expresión reconcentrada y algo severa a primera vista. De su reciente frivolidad no quedaba el menor rastro.../… De su mirada había desaparecido la altivez, para ceder su puesto a una especie de brillante dulzura a la que a veces se mezclaban maléficos resplandores.”  El amor redime las maldades de la seductora Gruchegnka.