lunes, 31 de marzo de 2014

LA CONCORDIA FUE POSIBLE


LA CONCORDIA FUE POSIBLE

 

Adolfo Suárez. *Ávila, 25 de septiembre de 1932 - +Madrid, 23 de marzo de 2014

 

“La Concordia fue posible”, este epitafio identifica el sepulcro de Adolfo Suárez fallecido hace pocos días en Madrid. La concordia que muchos consideraban imposible de lograr en la España de los años setenta, fue posible gracias a él.

Recordemos esos años: La guerra civil (1936 / 1939) dejó profundas huellas y resentimientos   y el fin de la guerra fue el inicio de la férrea y represiva dictadura del general Franco. Al morir Franco, en 1975 España seguía profundamente dividida y adolorida y se vivían momentos de gran tensión por el rumbo que tomaría España después de la muerte del "Caudillo": los herederos políticos del dictador y los militares deseaban que las cosas siguieran igual: control y represión, obstáculos a la libre expresión, exagerada injerencia del poder clerical en el manejo del estado. A su vez los partidos y movimientos de centro y de izquierda exigían un cambio total.

Muerto Franco, el rey podía asumía el mando absoluto, pero también podía optar por la democracia. Pocos apostaban a que el joven rey don Juan Carlos se aventurara a abrir España a la democracia. Pero lo hizo y designó a Adolfo Suárez, joven y carismático político de ideas de derecha como Presidente del Gobierno, y le otorgó facultades para implantar una nueva constitución de corte democrático.

El país era escéptico, tanto  la izquierda como la derecha recibieron con recelo este nombramiento.  A partir de ese momento en que asume la presidencia del gobierno Adolfo Suarez pasa a la historia como el estadista que logró la concordia y que puso a España en el camino de las libertades, la democracia y el progreso. Fue labor suya el proponer una constitución que mantiene la monarquía como vínculo de unidad nacional, da autonomías a las regiones, garantiza libertad de cultos, de expresión, de asociación, de integración y apertura mundial.

Los exilados pudieron volver, se legalizaron partidos proscritos como el partido comunista duramente perseguido en la dictadura.  Son celebres las fotos en donde aparecen personajes que años antes no podía imaginarse siquiera saludándose: El cardenal primado de España, al lado de Santiago Carillo jefe supremo del partido comunista,  la famosa Pasionaria, quienes regresaban de un largo exilio y el presidente Suárez.

Pero la política es veleidosa: quien triunfa hoy puede ser excluido ingratamente mañana. Al igual que a Churchill salvador de Inglaterra, después de gobernar con éxito, el electorado le dio la espalda. El poder desgasta, y pese a sus méritos los partidos políticos le restaron apoyo y Suárez renunció a la presidencia del Gobierno.

Los años pasaron y cuando ya Suárez no tenía ambiciones políticas, se volvieron a reconocer sus méritos y empezó a recibir merecidos honores.

Se  recordó entonces su histórica actitud cuando en plena sesión de las oretes (Parlamento español), penetró el coronel Tejero disparando a diestra y siniestra con un grupo de militares que amedrentaron a los parlamentarios para iniciar un golpe de estado encaminado a restaurar el antiguo régimen. El coronel golpista, pistola en mano ordenó a todos los parlamentarios y funcionarios del gobierno botarse al suelo o arrodillarse. Todos obedecieron menos Suarez que desafiante permaneció de pie. Tejero se rindió ante el respaldo incondicional del rey al valiente presidente Suárez y se derrotó la intentona de golpe de estado.

Los méritos de Suárez ahora reconocidos le valieron las más altas distinciones del reino de España: nombrado  Duque de Suárez, condecorado con la orden del Toisón de Oro y Collar de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III, que muy raras veces se  otorga. En su funeral de estado presidido por el Rey y el príncipe heredero, coincidieron los líderes de casi todos los partidos: Felipe González, Rodríguez Zapatero, Pérez Rubalcaba, Mas el presidente de la autonomía Catalana, junto a Aznar y Rajoy. El ex presidente de Colombia Álvaro Uribe se cuenta entre los asistentes. Una multitud acompañó su féretro. Encuestadas muchas personas, todas coincidieron en un testimonio de gratitud y fueron unánimes en que además de ser un gran estadista, era por sobre todo un hombre bueno, amable y de fácil acceso al pueblo.

Adolfo Suárez, Virgilio Barco y Cúcuta.

Cuando Virgilio Barco y Carlos Andrés Pérez acordaron constituir las Comisiones Presidenciales Binacionales de alto nivel, para dirimir los conflictos fronterizos y lograr la amable concordia e integración natural de las zonas de frontera, los presidentes coincidieron en invitar a Adolfo Suárez como testigo de honor a la instalación de esas comisiones. Ese día tuve el honor de conocerlo y de intercambiar ideas con el gran estadista. Cúcuta tuvo igualmente el honor de tenerle como su huésped.

A manera de anécdota triste, debo recordar que en el banquete servido para ese evento, la clase dirigente desaprovechó el momento para hacer planteamientos de desarrollo. Alguna señora que ocupaba un alto cargo de nivel local nos hizo abochornar cuando quiso liderar las conversaciones llevándolas  en son de vulgar informalidad a temas de minucias de la política parroquial.

Son abundantes las frases que en su momento pronunció o escribió Suárez y que sirven de inspiración para naciones como la muestra en donde aún quedan personas que quieren seguir acariciando el rencor por lo que llaman el inicio de “la violencia” política de hace más de cincuenta años, pero que tienen que encarar el reto de la reconciliación y la concordia.

"La democracia, por encima de sus exigencias concretas y de sus modos técnicos de realización, es un estilo de vida, una forma de entender y actualizar la convivencia política, que se gana día a día por el trabajo ilusionado, el esfuerzo integrador, la voluntad de diálogo y la capacidad de compromiso."

Al recibir el premio Príncipe de Asturias de la Concordia en septiembre de 1996, dijo: "En un sistema democrático nadie está en posesión de la verdad absoluta, el pluralismo político es absolutamente imprescindible y uno de los valores más importantes de la vida política es la confrontación de los programas y las ideas. Pero creo también que debe haber un campo muy especial en el que la inmensa mayoría de las fuerzas políticas, económicas y sociales pueden y deben llegar a un acuerdo."

 
Adolfo Suárez en su despacho como Presidente del Gobierno

lunes, 11 de febrero de 2013

La vida novelesca de un novelista


LA VIDA NOVELESCA DE UN NOVELISTA

De Álvaro Villamizar Suárez.  10 de Febrero de2013.

Dedicado con especial afecto al joven Daniel Gómez Villamizar, que se perfila como mi cómplice de lecturas.

 
No me avergüenza reconocer que pese a creerme un buen e infatigable lector de novelas,  no había oído hablar de un tal Émile Ajar. No es posible leer a todos los autores y todas las novelas.  De modo que cuando un nieto, adolecente pero ya muy dedicado a leer, puso en mis manos un libro editado modestamente y casi descuadernado, y me invitó a leerlo, lo recibí con recelo pues nada me decía ni el autor ni el título: “La vida ante si”.  Iniciábamos un largo vuelo trasatlántico y más por cortesía con  el muchacho que por interés, suspendí la lectura de otro libro y me aventuré en la novela que se me ofrecía. Quedé cautivado desde su inicio; el libro me acompañó gratamente durante las largas e incómodas horas de vuelo.

Quise enterarme sobre el autor de quien presumí sería un emigrante árabe radicado en París, dado el ambiente en que desarrolla la agradable novela.  Al regreso me propuse saber más sobre Émile Ajar, y fue buena la sorpresa y también mi rubor al enterarme de lo que mucha gente ya sabía: Émile Ajar era uno de los seudónimos del renombrado novelista francés Romain Gary, cuyo nombre conocía lo mismo que los títulos de algunas de sus muchas novelas, entre ellas: "Les Racines du ciel (Las raíces del cielo) galardonada con el premio Goncourt  de 1956, novela que es considerada como la precursora del ecologismo y protección de la  naturaleza y los animales.

Al indagar en revistas y libros sobre la vida de Romain Gary del cual solo conocía las breves referencias que trae la solapa de los libros, concluí que la mejor novela de Romain Gary era su misma vida.

En primer lugar este escritor francés, no era francés, al igual que el gran escritor ingles Conrad no era ingles sino polaco. La nacionalidad de Gary es todo un enredo: nació en Vilna, Lituania, el 8 de mayo de 1914, como Roman Kacew. En esa década Lituania estaba ocupada por el imperio ruso, pero formaba parte de Polonia.  En consecuencia era ruso nacido en Lituania- Polonia, no hablaba  lituano. Realmente era ruso-judío y hablaba ruso y en su hogar en yídish. Parte de su niñez la pasa en Varsovia–Polonia- y le toca aprender polaco. Su mamá trashumante (el papá biológico nunca lo reconoció)  en se va a vivir a Niza, y le toca aprender francés. Allí decide a ser escritor en lengua francesa.

Escribe y publica sus primeras novelas con su verdadero nombre Roman Kacew. Más adelante multiplica sus seudónimos: Romain Gary, Fosco Sinibaldi, Paul Pawlovitch, Shatan Bogat y Émile Ajar. Una premonición de una manía con final fatal.

Pese al éxito de sus primeras obras firmadas con su verdadero nombre ruso, su madre le dijo que con un apellido ruso (recién exilados los nobles rusos) solo lograría ser portero de hoteles de lujo o bailarín. Aceptó el consejo materno y adoptó el nombre de Romain Gary, nombre de resonancia francesa.

Llega la segunda guerra mundial y el joven novelista como nuevo francés, ex polaco, ex lituano, ex ruso, se enrola como piloto militar en defensa de Francia. Su valor le da fama y es condecorado como Héroe de Guerra con la Cruz de Guerra por el general Charles De Gaulle, recibe además la orden de Caballero de la Legión de Honor y de Héroe de la Liberación, entre otras condecoraciones públicas. Pocos obtienen estas distinciones.

Es joven y estudia derecho. Aspira vincularse a la diplomacia francesa y logra algunos cargos.  La vida le sonríe, sus novelas son exitosas y  le proporcionan importantes ingresos.  Sus novelas y guiones son llevadas al cine. "...Se casa con  la famosa actriz Jean Seberg actriz de los filmes de Godard y musa de la nouvelle vague–, aviador, jugador de póquer, protagonista de la bohemia chic parisina…/…” ( Revista el Malpensante). Algún tiempo vive en la meca del cine Los Ángeles en donde fue cónsul de Francia.

El éxito lo persigue. En  1956 recibe el codiciado y prestigioso premio Goncourt por su novela: Les Racines du ciel (Las raíces del cielo).

En Paris se codea y es asiduo a las tertulias de los intelectuales de moda, es amigo de  Malraux, de Albert Camus, y otros intelectuales, algunos alinderados en la puntillosa izquierda francesa.

La Francia de la década de los setenta está fuertemente politizada. El general de Gaulle divide las opiniones. La izquierda lo cuestiona. La derecha central lo adora. La derecha extrema, lo odia por el caso Argelia

Romain Gary es admirador del enérgico general. Los intelectuales de izquierda se molestan y marginan. “…/… algunos críticos literarios de renombre, vinculados al nouveau roman, comenzaron a encontrarle defectos. Lo calificaron de démodé, y lo tildaron de ser un remedo pálido de Graham Greene. Entonces Gary, un certero bromista, decidió burlarse de sus críticos y, tras dejar de publicar con su nombre, ejecutó una de las venganzas más extraordinarias y novelescas que puedan concebirse…/…” (Revista El Malpensante).

Viene ahora la mejor parte de su novelesca vida: Romain Gary ya había ganado en 1956 el  premio Goncourt, una de cuyas estrictas reglas es que nadie puede recibirlo dos veces.

Entonces un anónimo escritor, un tal Émile Ajar, ¿tal vez un exilado argelino?, se presenta a competir con decenas de escritores, con una novela titulada “La vie devant soi” “La vida ante nosotros”, o La Vida ante sí” según el respectivo traductor. La  novela es aclamada y gana el premio Goncourt de 1975 a la mejor novela del año.

Los intelectuales y los lectores se preguntaban ¿quién  será el tal Émile Ajar? Elogiaban al gran escritor Ajar sin sospechar que era el  mismo Romain Gary, a quien criticaban y descalificaban. Que inteligente venganza o burla la de Romain Gary (o Romain Kacew? ¿o  Romain Gary, Fosco Sinibaldi, Paul Pawlovitch, Shatan Bogat o Émile Ajar? O finalmente Paul Pawlovitch?).

 

Triunfo y tragedia. El escritor no podía demostrar a sus críticos que era el era el ganador. Aceptarlo podía incluso ser calificado de delito. Había triunfado pero no podía gozar su triunfo.

Su vida se complicaba, y se refugia en Ginebra en donde adoptó otro sugestivo seudónimo: Paul Pawlovitch y allí, escribió Pseudo bajo una supuesta crisis de paranoia, libro donde dijo que el verdadero Emile Ajar era el inexistente Paul Pawlovitch. “Pseudo” traducido al inglés muy acertadamente por David Bellos, bajo el título de Hocus Bogus, crea más desconcierto al afirmar y también negar la autoría del libro. "Psudo es parte de una protesta general contra el sufrimiento y la hipocresía universal. Jugando con categorías novelísticas, esta obra es un poderoso testimonio de la potencia del lenguaje para expresar, divertir, engañar, y finalmente a confesar complejas circunstancias personales.

Jean Seberg su esposa (otra vida digna de escribir una novela) consagrada como una de las más importantes actrices de la época, (protagonizó filmes como Juana de Arco, Buenos días tristeza, Al final de la escapada...) protagonista ella  misma de una vida tormentosa rodeada de amantes, algunos celebres como el escritor mexicano Carlos Fuentes, y de peligrosos vínculos políticos con terroristas de la extrema izquierda desembocaron en el divorcio y en la depresión y las drogas que la llevaron al suicidio en Paris el 30 de agosto de 1979.

Romain Gary regresa a Paris, escribe su obra póstuma: “Vie et mort d'Émile Ajar” y cierra su ciclo vital el 2 de diciembre de 1980, cuando con cierta elegancia se da un tiro en la sien.

Será para próxima crómica la reseña de “La vie devant soi” “La vida ante nosotros”, o La Vida ante sí” según cada traductor.

    
 
         Roman Gary                                                                 Jean Seberg

domingo, 19 de agosto de 2012

El que espera desespera

El que espera desespera
Cúcuta es, y ha sido una ciudad afortunada: en medio de sus peores momentos no solo ha sobrevivido, sino que ha renacido como un Ave Fénix.
No habían cesado las replicas del terremoto que la arrasó totalmente en 1875, cuando los cucuteños de ese entonces tuvieron la fortuna de que el gobierno no ofreció ayudas, ni reconstrucciones, ni estudios de suelos, ni subsidios para los damnificados. Tampoco las pidieron. Los cucuteños sabían que tenían que reconstruir su querida ciudad ellos solos, con su propio esfuerzo, sin pedir ni esperar ayudas. Y de manera unánime asumieron esa responsabilidad. La reconstruirían en el mismo sitio.
Se ordenó elaborar el plano de la nueva ciudad, en el cual la ubicación de las calles no coincidía, no podía coincidir, con las antiguas calles y carreras, pues las vías deberían ser muy amplias. En un ejemplar acto de entendimiento colectivo todos aceptaron que sus casas quedaran no precisamente sobre las ruinas de la anterior, sino donde el nuevo diseño urbano las ubicara. Un año después la ciudad renacía, más hermosa, mas prospera. Y repito: sin ayudas de ningún gobierno, sin esperar ningún subsidio, sin las poderosas excavadoras y máquinas de hoy. Solo con el espíritu solidario en donde ricos y pobres aportaron en la medida de sus capacidades. Una excepción: se dice que su majestad británica, la reina Victoria amante del chocolate que le enviaban de los valles de Cúcuta, al conocer la  noticia del terremoto envió una donación con destino a la reconstrucción del hospital de la ciudad.
Poco después la ciudad volvió a ser asolada y semidestruida por el sitio a que fue sometida en la guerra civil de los  mil días. Igualmente sin subsidios ni ayudas, la ciudad renació y con ella la industria y el comercio.
Cincuenta años después la ciudad sufrió la avalancha de los verdaderos desplazados de nuestros pueblos y campos, que buscaban (buscábamos) sobrevivir en nuestra cálida ciudad. Por supuesto que en esos años  no existía ley de protección, subsidios e indemnizaciones a las víctimas. A esos desplazados, les tocó trabajar. Y trabajando prosperaron. A su presencia se debe la existencia de numerosos y gratos barrios ya consolidados de la Cúcuta actual.
¿De Gramalote qué? En este nuevo milenio, a las gentes del querido Gramalote las tienen esperando el cumplimiento de promesas, la ubicación del sitio, la elaboración de estudios de suelos, el pago de subsidios. No quiero ser profeta pero me temo que se quedarán esperando si ellos mismos  no optan por aceptar que nada les va a llegar, o que llegará demasiado tarde y a contravía del gusto de sus gentes. Aceptar igualmente que si quieren salvar su heredad les tocará a ellos mismos reconstruir lo que fue y sigue siendo suyo. Algunos ya lo han  entendido así y cansados de esperar lo que nunca va a llegar, están regresando a sus lares para emprender una reconstrucción a su gusto y conforme a su carácter regional y no conforme a diseños y planos efectuados en la distante y esquiva Bogotá. Sé que un estudio de ingenieros locales, indica que el mejor sitio para reconstruir a Gramalote es el mismo sitio actual desechando, por supuesto, la zona inestable que produjo el desastre.
Inicié esta página diciendo que al igual que el Ave Fénix, Cúcuta es afortunada y me reafirmo en lo dicho, pues  no solo ha sobrevivido a terremotos, inundaciones, invasiones por el arribo no planificado de gentes de todos los confines de Colombia, sino que ha sobrevivido a pesar de la cortedad de metas de sus alcaldes (de algunos, para  no generalizar), concejales y parlamentarios.
Por último: A los gramaloteros les recomiendo releer “El coronel  no tiene quien le escriba”.

Cúcuta fue reconstruida en el mismo sitio, al gusto de sus gentes y sin  esperar nada del gobierno
La ciudadanía (el sector privado) hacia carreteras sin esperar que las hiciera el gobierno. Y se hacían

lunes, 4 de junio de 2012

La Antihistoria. O si las cosas no hubieran ocurrido


¿Si el Cristianismo  no hubiera existido...?
El destino de los hombres, de las naciones y en general de la humanidad ha dependido muchas veces de lo que ha podido suceder o no suceder en un momento, un año, un mes o un día determinados. Y si los acontecimientos no hubieran ocurrido, u ocurrieran de manera diferente la historia hubiera cambiado totalmente.

Stefan  Zweig en su obra cumbre "Momentos estelares de la humanidad", nos aporta unas emotivas  narraciones sobre momentos que cambiaron la historia: por ejemplo el momento fatal para Bizancio, cuando sitiada por el poderoso imperio turco, por descuido o por traición alguien dejó abierta la Kerkaporta, una  pequeña y oculta puerta en la muralla que defendía a Bizancio, dando oportunidad para que los turcos penetraran a sangre y fuego. Cayó Bizancio- hoy llamada Estambul por los conquistadores, y toda Europa quedó amenazada por la avanzada del imperio otomano mahometano. Solo fueron frenados en las puertas de Viena, entre otras cosas gracias a los métodos un tanto drásticos del inolvidable príncipe Blad Drácula.  Una puerta abierta cambió el curso de la historia.

Napoleón no hubiera perdido la batalla final de Waterloo si el mariscal Grouchy en un  momento de audacia hubiera decidido regresar para apoyar a su emperador atacado por Wellignton. Si Grounchy se hubiera devuelto la historia de Europa y en especial de Inglaterra hubiera cambiado pues hubieran tenido  Napoleón para muchos años más. "Pero Grouchy, sordo a la llamada del destino, prosigue su fantasmal cacería por los caminos manchados de fango, sin comprender que ha tenido en sus manos, por un instante fugaz, las riendas del tiempo".

Solo por soñar pudiéramos imaginar cómo sería el mundo si algo no hubiera ocurrido, o si hubiera ocurrido al revés. Ante tantas circunstancias que se nos vienen a la imaginación hay una que puede dar resultados impresionantes. Supongamos, sin ser heréticos, que Dios Padre hubiera decidido que aún no era hora de que su hijo viniera al mundo en forma humana, que el cristianismo no hubiera nacido con la llegada de Jesús en Belén, y en consecuencia no hubiera aún surgido la nueva religión que revolcó al imperio romano y cambió usos y costumbres de medio mundo.

Retrocedamos veinte siglos en el tiempo, e imaginemos que Jesús aún no había llegado, y ningún predicador fustigaba a los fariseos; a su vez los romanos no tuvieron que preocuparse por la llegada de ideas foráneas que contradecían a sus dioses y sus costumbres. Pedro y Pablo seguirían pescando, nunca hubieran viajaron  a Roma y Asia proclamando nuevas ideas. Nerón no hubiera encontrado a esas “indeseables” personas que traían tan malas costumbre a Roma y en consecuencia no habría crucificado y quemado a esos alborotadores que se llamaban a sí mismos “cristianos”. El emperador Constantino al no poder ser converso al inexistente cristianismo, no hubiera entregado el imperio de occidente a los papas ya que no hubieran existido. Atila al invadir a Roma no hubiera sido detenido por el papa León. Los barbaros dominarían a Italia y seguirían adelante.

¿Cómo se hubiera desarrollado la Edad Media sin cristianismo, sin monasterios ni catedrales?. Hagamos suposiciones: Al faltar el común denominador de una sola religión, y de un solo idioma, el latín, Europa hubiera permanecido sumergida en la insularidad del feudalismo y difícilmente hubieran surgido las naciones que solo se empezaron a formar en  la alborada del renacimiento.

Ante una Europa disgregada en feudos, los pueblos del oriente: turcos, árabes, chinos, hubieran tomado primacía y poco a poco conquistarían y colonizarían a una Europa incivilizada. Los árabes mahometanos ya eran dueños de casi todo lo que es hoy España y Portugal y avanzaban sobre Francia. Los detuvieron los reyes visigodos y francos en nombre del cristianismo.

Al no existir monjes y  monasterios que preservaran la cultura clásica, Europa hubiera sido un conglomerado de pueblos incultos y seguramente salvajes.

Los países del norte: eslavos y escandinavos seguirían siendo idólatras y salvajes.

Al no haber existido las cruzadas, los europeos no se habrían interesado en aventurarse en busca del oriente. Bizancio al no ser cristiana habría caído muchos siglos antes en manos de guerreros y conquistadores de nuevas religiones, tal vez la misma mahometana.

La arquitectura que hoy adorna ciudades y pueblos europeos y también americanos no existiría, pues buena parte de ella es de inspiración  cristiana.

El descubrimiento de América se hubiera dilatado pues la sed de descubrimientos y conquistas se inspiró no solo en metas comerciales y de ambición  de riquezas sino en la voluntad de difundir la fe cristiana. Seguramente la epopeya del descubrimiento, conquista y colonización hubiera quedado en manos de orientales, chinos o turcos.

Ahora, siguiendo la imaginación, soñemos que ante el panorama de un  mundo sin cristianismo, Dios Padre hubiera decidido que ya en este año, era llegada la hora de enviar a Jesús. Tal vez la transformación del mundo al nuevo orden y la fundación de la iglesia hubieran sido bastante más difícil. Sin  duda Dios sabe hacer las cosas bien y en el momento oportuno.

Conclusión: no es fácil imaginar al mundo de hoy si el cristianismo no hubiera existido.  
 El Papa León detiene a Atila ante Roma. Al no existir Papas los barbaros hubieran dominado Europa

 En la batalla de Roncesvalles se frena la invación mahometana a Francia y el norte de España. Los feudos se unian por el cristianismo.
Este podia ser el panorama de las ciudades

Y París no tendría catedrales sino pagodas o mesquitas. 

viernes, 20 de abril de 2012

Hablando de Mujeres...

Hablando de mujeres podríamos pasar muchas horas de memorioso dialogo. Para delimitar tan extenso y vidrioso tema, solo me referiré a una clase especial: mujeres que físicamente no existieron, pero que sin haber existido perduran. Siguen y seguirán vivas pues sus creadores le imprimieron tal identidad que se convirtieron en prototipos humanos. Son las hijas de la prodigiosa imaginación del escritor que las inmortalizó
Como estas mujeres no existieron podemos enamorarnos de ellas sin  temor a despertar celos, o también  podemos odiarlas sin  ganar resentimientos. Es lo propio de esos caracteres, que son objeto de amores o de odios, pero no de desprecios. Por hoy escogí a mi personal gusto unas pocas entre las muchas protagonistas de novelas y leyendas. Otro día podremos ocuparnos de algunas más, en especial de aquellas mujeres peligrosas.
Una de mis favoritas es la dulce y querida Larisa,  Lara o Laruchka, del doctor Zhivago, que además es la única imagen femenina, dulce y amable creada durante el imperio de los soviets. Lara es la imagen de la mujer en tiempos de revolución. Su creador Boris Pasternak nos ha dejado una mujer inolvidable, que hasta tiene tema musical propio: La canción de Lara. El destino colocó a Lara en una época de grandes convulsiones y violencia: la revolución rusa, la caída del duro imperio de los zares y la sangrienta instalación del no menos sanguinario imperio soviético. Lara queda entre dos fuegos: su novio de juventud ahora convertido  comandante comunista, fanático y cruel. El destino permite el reencuentro con el doctor y poeta Zhivago, ahora secuestrado por la tropa roja, alejado de su hogar, su esposa, y sus hijos. Trágicos años de revolución y guerra. Familias separadas que jamás se volverían  a encontrar. El destino vuelve a jugar en contra de los dos y los separa. Zhivago nunca volverá a saber ni de su esposa a quien también amaba, ni de Lara. Es además el dilema de dos mujeres igualmente amadas.
Una encantadora y aristocrática: Ana Karenina: Veamos cómo la describe su creador León Tolstoi en el momento en que por azar se encuentra en el tren con el galante conde Vrosky:  “Una sola mirada bastó a Vronsky para comprender con su experiencia de hombre de mundo, que aquella señora pertenecía a la alta sociedad. Pidiéndole permiso, fue a entrar en el vagón, pero sintió la necesidad de volverse a mirarla,  no solo porque era  muy bella, no solo por la elegancia y la gracia que emanaban de su figura, sino por la expresión infinitamente suave y acariciadora que apreció en su rostro al pasar ante él.  Cuando Vronsky se volvió, ella también volvió la cabeza. Sus brillantes ojos pardos, sombreados por espesas pestañas, se detuvieron ante él con amistosa atención, como si se reconocieran, y luego se desviaron mirando a la multitud como buscando a alguien. En aquella breve mirada Vronsky tuvo tiempo de observar la reprimida vivacidad que iluminaba el rostro y los ojos de aquella mujer y la casi imperceptible sonrisa que se dibujaba en sus labios de carmín. Se diría que toda ella rebosada, de algo contenido, que se traslucía, a su pesar, ora en el brillo de su mirada, ora en su sonrisa.” Desde ese momento se presentía que el adulterio era inevitable. Ella aristocrática mujer casada con un ministro, pero inconforme con su monótono matrimonio, se enamora  locamente enamorada y desafía las normas sociales y morales de su momento.
Gustave Flaubert creó a “Madame Bovary”, adultera al igual que Anna Karenina en una época en que la infidelidad era objeto de repudio moral y social. Pero a diferencia de Anna aristócrata, espontáneamente distinguida y realista, Emma Bovary, pese a ser una mujer bella, carece de estos dones: hija de un modesto granjero, criada en  un medio mediocre, casada con un medico igualmente mediocre, alimentada con novelas melodramáticas y románticas, se crea una imagen de sí misma fuera de la pobre y prosaica realidad que la rodea. Ema, choca con la realidad: su matrimonio no le da la posición que ella esperaba,  Carlos Bovary su  marido no es el brillante profesional que deseaba sino un hombrecito mediocre que además está envejeciendo y no le inspira ninguna admiración. Busca en un amante el romance que sueña. Inconforme con su posición social desea más figuración, cambia de amante, gasta más de lo que su marido gana, se endeuda. Su nuevo amante la deja. Sus sueños se derrumban. Toma la determinación trágica y  recurre al suicidio con veneno.
Emma Bovary encarna a la  mujer que se rebela contra su destino y que rompe las barreras y convencionalismos para satisfacer sus sueños, sus pasiones y sus ambiciones. Rompe el prototipo de la dama romántica, casta, hogareña imperante hasta ese  momento y da paso a un nuevo tipo de mujer desinhibida. Hoy esa mujer no se habría suicidado. Una pregunta a los señores: ¿Por casualidad conocen o han bailado con alguna Emma Bovary?
Margaret Yourcenar nos trae dos personajes femeninos muy poco comunes: Sophie  la activista revolucionaria rusa de “El tiro de gracia”, dramática mujer, que desde niña se enamora del amigo de su hermano, pero que nunca fue aceptada como novia, solo como “la hermana del amigo”, figura que todos hemos vivido y conocido. La tragedia de amores en tiempo de guerra civil enfrenta a ella revolucionaria, contra el amor de su niñez, ahora oficial zarista. Es guerra a muerte. Prisionera del grupo zarista encarara su fusilamiento y le pide al hombre que desconoció su amor y con quien compartió su niñez y adolescencia, que sea él quien le dé el tiro de gracia. Era la revolución rusa, la misma guerra que sufrió la Lara de Zhivago.
Ana de la Cerda (Anna sóror...). El otro personaje femenino, de inquietante complejidad es la protagonista de su narración  "Ana, soror...", doña Ana de la Cerda, la hija de don Álvaro de la  Cerda virrey español de Nápoles. Ana y su hermano don Miguel, los dos muy jóvenes quedan solos al morir su madre.  Comparten en su castillo-palacio aficiones literarias y piadosas…, todo va llevando al inevitable drama del incesto, físicamente fugaz, pero determinante para signar la vida de sus protagonistas.
 Simenon el otro gran monstruo de la  novela francesa se dedica con mayor énfasis a crear personajes masculinos extraordinariamente bien definidos, como es el comisario Maigret, pero es parco en crear personajes femeninos de impacto. Sin embargo crea mujeres de paso, que identifican numerosos prototipos humanos simples: la portera de edificios, la costurera romántica, la vieja avara, la amante interesada y exigente, la buena y diligente esposa y crea a madame Maigret, la comprensiva esposa del comisario, quien no necesita hablarle mucho para que ella lo entienda. Encarna a la esposa amable, buena cocinera, compañera de inquietudes, de viajes, de ir al cine, en fin de hacer amable la matrimonial rutina diaria.
Enrique Ibsen el dramaturgo escandinavo es el padre de la amable, incomprendida, inconforme y adorable Nora, la de la “Casa de Muñecas”. Nora es la representación de la mujer “bien casada”, culta, amable, inteligente, pero que abandona la “casa de muñecas” con  la que su marido creía que le daba todo. Todo menos comprenderla y menos aún comprender la magnitud de lo que ella en años anteriores hizo para salvar a su marido. Nora es la mujer más plenamente femenina y moderna de su siglo diecinueve. “La felicidad que creía poseer –con su casa, sus hijos y sus caprichos para los demás– resulta ser un espejismo y ante eso lo mejor es marcharse,....”
Habrá ocasión para seguir hablando de mas mujeres fascinantes, entre las cuales será necesario dedicar un capítulo a las mujeres peligrosas.



martes, 28 de febrero de 2012

Hablando de Naufragios y Tesoros

Un tesoro en litigio. En mayo de 2007 la empresa Odyssey Marine Exploration, conocida por los programas de Discovery y National Geographic, anunció que su barco Odyssey había encontrado a relativamente poca profundidad, los restos de un navío esparcidos en el fondo del mar junto con un tesoro de ciento de miles de monedas de oro y plata, con un peso de 17 toneladas. Se supuso que se trataba de los restos del navío español Mercedes, hundido por la flota inglesa el 5 de octubre de 1804, muy cerca de Cádiz. 

Rescatado el tesoro, se inicia el litigio. España reclama la propiedad del tesoro por ser un barco español, llevar valores con destino a la corona española y también valores de particulares, cuyos descendientes igualmente reclaman su parte. El tesoro se llevó en custodia a la Florida.

Ha terminado el discutido litigio: un Tribunal de los Estados Unidos, ordenó a Odyssey entregar al gobierno español el Tesoro de la fragata Mercedes. La semana pasada dos aviones llevaron a España las 17 toneladas de estos metales preciosos.

No entraré en los detalles del proceso judicial internacional. Hoy me limitaré a revivir las dramáticas circunstancias en fue hundido la Mercedes con sus 300 ocupantes a bordo.

La época. Se inicia el siglo XIX. Europa vive las epopeyas napoleónicas. Guerras, conquistas, reinos que desaparecen anexados al imperio. A veces alguna paz efímera. Napoleón gestionaba alianza con España para atacar a Inglaterra, tradicional enemiga de España y de Francia. Pero en 1804 había paz entre España e Inglaterra. Nuestra Hispano América era aún parte del imperio español.

Año 1802. Se inicia un largo recorrido. La fragata Mercedes (nombre completo: Nuestra Señora de las Mercedes)  había sido construida en la Habana. Regresa a América, zarpa de El Ferrol- Galicia- para hacer la ruta de las Indias. Lleva soldados, pasajeros, mercancías. De regreso a España debería traer especias, pieles y toneladas de plata, oro y cobre, además de pasajeros, marineros y soldados. En su largo viaje de ida cruzaría el Atlántico, pasaría por Montevideo, Buenos Aires, el estrecho de Magallanes para llegar a Lima. (El Canal de Panamá solo entró en servicio en 1915). Una larga y heroica travesía para los frágiles veleros. Nada que ver con los modernos súper navíos de hoy.

Regresa de Lima, para hacer el mismo recorrido a la inversa. Antes de zarpar, se cumple con el  procedimiento de ley: dejar minucioso registro de todo lo que el barco lleva a España. Con base en las copias que quedaban en el puerto de salida, se sabe lo que traía la Mercedes: “Con destino a las arcas de  Su Majestad el Rey Carlos IV 253.606 pesos en distintas monedas de plata y oro ", y sumas similares, lingotes y monedas de los pasajeros y marineros atiborran las bodegas del barco. Los registros de embarque detallan los valores pertenecientes a esos particulares. Hoy sus descendientes tanto en España como en América se aprestan a reclamar su parte.

Pero además se estima que una buena cantidad de oro y plata no estaba registrada, y que entraría a España de contrabando, cosa normal en esa y en todas las épocas.

El barco sale de Lima mediando el año 1804, llega a Montevideo y aumenta su cargamento de mercancías y metales.

9 de agosto de 1804. La Mercedes sale de  Montevideo. En ella se embarca don Diego de Alvear y Ponce de León, capitán de navío de la marina española. Regresa a España luego de treinta años en América del Sur. Embarcan con él, su esposa María Josefa nacida en Buenos Aires y sus ocho hijos todos menores, un sobrino y cinco sirvientes. Para emprender de manera más segura la larga travesía, se configura una flotilla integrada por la Mercedes, la Medea (nave capitana), la Clara, y La Fama. Comanda la flota don José de Bustamante y Guerra, veterano marino,

El destino juega: Antes de abandonar el puerto, el capitán de Alvear ya embarcado en la Mercedes es llamado a la Medea, pues el capitán de esa nave, enfermó y debió desembarcar. De Alvear pasa a la Medea acompañado su hijo de 16 años Carlos de Alvear, cadete del regimiento de Dragones de Buenos Aires. Como anotación al margen vale la pena decir que los Alvear integran una prominente familia de Buenos Aires,  donde es famoso el Alvear Palace, hotel de gran lujo. Uno de los descendientes del capitán fue presidente de Argentina.



El 5 de octubre de 1804 en la mañana. Después de dos meses de  navegación, la flota está muy cerca del puerto de Cádiz frente al cabo de Santa María. Antes de las 8 de la mañana, la Clara informa mediante señales que tiene a la vista una flota de guerra de bandera inglesa.  Ya se dijo que España e Inglaterra están en paz. No habría nada que temer. Pero ya sabemos que los acuerdos bien poco valen a los “perros ingleses” como les dice Pérez-Reverte, y  don José Bustamante y Guerra, prudentemente ordena estar alerta.



El comodoro Graham Moore.  Comandante de la flota inglesa, dirige la operación a bordo de su nave capitana la Indefatigable. Mediante señas náuticas informa al comandante español que enviará un bote con oficiales delegados suyos para dialogar.

Los parlamentarios ingleses suben a  bordo de la Medea. Este capítulo negro de la llamada “perfidia inglesa”  lo recuerda don Benito Pérez Galdós en su novela histórica “Trafalgar” quien pone en boca del viejo marinero Marcial llamado “medio hombre” la narración de la intimidación del comisionado ingles al comandante español: dice el marinero en su jerga popular,  "…el comodón (por comodoro) envió a  bordo de la Medea a un oficialillo de esos de cola de abadejo, el cual sin andarse en chiquilladas, dijo que anque (aunque) no estaba declarada la guerra, el comodón tenía orden de apresarnos. !Eso sí que se llama ser inglés!…”

El "oficialillo" le informa al comandante Bustamante que el Comodoro le exige rendición, entregar las naves para llevarlas a Inglaterra junto con sus oficiales, pasajeros y riquezas. “Joder! eso es piratería, dice el español, vieja costumbre de vosotros y vuestra reina Virgen, que lo sería tal vez por las orejas. Ve y dile a vuestro Comodoro que llevamos pasajeros civiles, mujeres y niños”.  “Tanta más razón para que os rindáis, mirad que os superamos: tenemos muchos más cañones, que por cierto están listos, tenemos más marinos armados y por favor más respeto con la memoria de nuestra reina Isabel I que tanta gloria ha dado al pabellón ingles”.  “Largaos y dile a tu Comodoro que nuestro honor nos impide rendiremos sin combatir, y sin siquiera disparar el cañonazo del honor”.  Para ese momento los barcos ingleses se habían acercado tanto a los españoles que casi se rozaban. 

El Capitán de Alvear soporta un tremendo dilema: si la flota no se rinde, su esposa y sus niños pueden perecer. Si se rinden, se pierde el honor, que en tanta estima tienen los españoles.

El Comodoro entendió que los españoles no se rendían y aun antes de que sus comisionados subieran a bordo ordenó iniciar el cañoneo.

Vuela La Mercedes. El HMS Amphion, al mando del capitán Sutton, disparó sus cañones contra la Mercedes a la que tenía de costado. Fue una especie de disparo de cañón a quemarropa. (¿o diremos a quemabarco?) Una bala va directo a la Santa Bárbara. El barco estalla. “Saltó por los aires envuelto en  una bola de fuego” dijeron los testigos, y de inmediato se hunde, causando la muerte a 249 tripulantes y pasajeros civiles. La Mercedes se hundió sin alcanzar a disparar un solo cañonazo.

Los pocos sobrevivientes mutilados o heridos, fueron rescatados del mar, y llevados prisioneros a Inglaterra, entre ellos el marinero Marcial quien perdió una pierna. Algunos sobrevivieron agarrados a maderas y pudieron llegar a la costa cercana. Se fueron  igualmente al fondo del mar todas las riquezas que transportaba: oro, plata, cobre y mercancías.

El capitán de Alvear desde la Medea, presenció impotente junto a su hijo Carlos, la muerte de toda su familia. Sin tiempo para llorar debió dedicarse a responder el ataque.

El desconcierto en los barcos españoles fue total. No se esperaban este trágico suceso cuando apenas se iba a iniciar el combate.  Hundida la Mercedes, los tres restantes barcos reciben un fuertísimo cañoneo. La Medea enfrenta dos barcos, su velamen queda destrozado, pierde sus mástiles, hace agua por decenas de troneras, más de cincuenta cadáveres atiborran su puente y se ve obligado a izar bandera blanca. La misma situación obliga a La Clara y a La Fama a rendirse. Por el lado ingles solo se registran dos muertos y siete heridos.

Un gesto de vergüenza. El comodoro Moore quiso tener un gesto de nobleza y de vergüenza con sus víctimas. Pasó a la desmantelada Medea para saludar a su comandante. Le presentan al capitán don Diego de Alvear y le da sus condolencias al ser enterado de su tragedia. Tiempo después Moore confesó que le quedó difícil enfrentar la mirada del dolido capitán y de su hijo. Este, posteriormente diplomático argentino, conservó su rencor a los ingleses.

Remolcadas a Inglaterra. Las tres naves apresadas, muy averiabas, son remolcadas a puerto ingles con sus tripulantes, pasajeros y carga. Pese a que la marina inglesa trató con deferencia a los oficiales capturados, solo un año después los liberó y permitió regresar a su patria.

Las riquezas capturadas a los tres barcos sobrevivientes se quedaron para engrosar el tesoro real británico.

La opinión pública inglesa. No todos los ingleses aplaudieron este asalto. Muchos se avergonzaron. Un periódico londinense dijo: “La ley de gentes ha padecido la violación más atroz: una potencia amiga ha sido atacada por nuestra fuerza pública en medio de una profunda paz...". La justificación inglesa guarda parecido con la política del “ataque preventivo” que se utiliza en estos tiempos.

Luego de infructuosos trámites diplomáticos, España declaró la guerra al Reino Unido el 14 de diciembre de 1804 y firmó una alianza con Napoleón.

Trafalgar 1805. La frágil alianza con Napoleón no fue afortunada para España. La flota combinada franco-española ineptamente dirigida por el almirante francés conde de Villeneuve fue derrotada por el almirante Nelson en la batalla de Trafalgar, muy cerca de donde pocos meses antes fue hundida la Mercedes. Allí combatió nuestro futuro Almirante Padilla. Nelson no pudo saborear su victoria pues un balazo de mosquete le costó la vida a bordo de su nave Victory insignia de la marina británica. Su cadáver preservado dentro de un barril con vino de Jerez fue llevado a Londres para recibir los debidos honores. El funeral de lord Nelson ha sido uno de los más solemnes en la historia inglesa.

¿Un nombre de mal agüero? Por lo menos tres barcos del mismo nombre “Mercedes” se han hundido en circunstancias dramáticas. ¿Será un nombre de mal agüero para los barcos?

El Tesoro de la Mercedes. Doscientos años después de la trágica explosión de la Mercedes,  la estadounidense Odyssey Marine Exploration, pierde el proceso y en cumplimiento a la sentencia final de un juez de Estados Unidos el oro y demás tesoros deberá entregarlo a España.



Bibliografía:

Cesáreo Fernández Duro (1830-1908), El capitán de navío de la Armada Española

Don Benito Pérez Galdós . Trafalgar.

Diario "El Pais" (Madrid)

Emilio Ocampo

Diario La Nación- Madrid

Víctor San Juan. Trafalgar tres Armadas y un combate

 El tesoro en la Florida (USA)
  
Oleos que recrean la explosión y hundimiento de la Mercedes

sábado, 4 de febrero de 2012

AGONIA DE UN NAVIO

LA AGONIA DE UN NAVIO
Álvaro Villamizar Suárez (con la colaboración cómplice de Miguel Méndez Camacho)

En abril se cumplen cien años del hundimiento del Titanic cuando hacía su viaje inaugural, evento que como todos los naufragios, concita dramatismo, nobleza, heroísmo y grandeza.
Estos grandes desastres ponen a volar la imaginación para recrear los últimos momentos del navío que se hunde “con todas las luces encendidas” y a su capitán a  bordo hasta el último momento, como exige el código de honor de los marinos.
Cien años después se repite una historia similar, pero esta vez repleta de absurdos que van de la tragedia a la tragicomedia, del ridículo y la imprudencia, a la cobardía y la impericia, pero surge también la solidaridad y generosidad de pescadores y marinos que no se limitan a ser testigos del desastre.

6 p.m. (18 horas) viernes 13 de enero.  El Costa Concordia zarpa de Civitavecchia, puerto cercano a Roma, con más de cuatro mil personas entre pasajeros, tripulantes y personal de servicio. Pese a su enorme tamaño: casi 300 metros de largo, 35 metros de ancho, una altura superior a un edificio de doce pisos sólo ocupa el puesto 26 entre los cruceros más grandes.
A las 9,30 de la noche, en cercanías de la isla de Giglio, el capitán ordenó acercarse demasiado a la costa, en una absurda maniobra, en la que una roca desgarró su costado, naufragando.
A diferencia de otros naufragios, el del Costa Concordia carece de grandeza, porque es sórdido y cercano a la comedia. No tuvo ni siquiera  un hundimiento decente y “con todas las luces encendidas”.  Simplemente encalló, y sus restos semejan el cadáver de una enorme ballena.  Un triste naufragio por culpa de la imprudencia, la impericia y la cobardía del capitán que además de pusilánime es mentiroso.
La comedia tiene como protagonista a un capitán que abandonó su barco y que tiene más vocación de "amante italiano" que de oficial de marina. La “tripulación” que  no es tripulación, sino un ejército de de camareros, cocineros, bailarines, músicos, pero escaso de verdaderos marineros. Los empresarios de la nave y de su flota confían  en  que la tecnología, los computadores, radares y ayudas portuarias que permiten una feliz navegación, casi que sin tripulantes, salvo mecánicos, electricistas y algunos marineros necesarios para lanzar las amarras a los muelles de atraque.
El Costa Concordia cumplía la gira que en las guías de cruceros denominan “Mediterráneo Occidental”, que toca en puertos como Barcelona,  Valencia, Niza, Savona, Livorno para ir a Florencia (una hora en tren) Civitavecchia, para ir a Roma (una hora) Nápoles (para visitar las ruinas de Pompeya y Sorrento o Capri, Messina, Catania y Palermo, según lo agenda del crucero.

9.00 p.m.  La actividad a bordo es la rutinaria en los cruceros: la mitad de los pasajeros cenan en los lujosos restaurantes, otros en las cafeterías informales, y muchos más disfrutan de los espectáculos del teatro de tres niveles. Algunos se solazan en cualquiera de los numerosos bares, o juegan en el casino, y los menos (enamorados, jubilados, enfermos) están en sus camarotes.

9.30 p.m.  Los pasajeros coinciden en decir que se escuchó un estruendo, el barco se estremeció, se volcaron mesas y bandejas, un piano rodó, muchos perdieron el equilibrio, la luz titiló y se apagó. Se inquietaron pero la calma renació cuando los altavoces informan de un problema eléctrico, sin consecuencias.
Pero los pasajeros que, pese al frio del invierno europeo (menos cero),  paseaban por la cubierta superior, vieron que estaban peligrosamente cercanos a tierra y supieron que el  barco había chocado.  Poco después el Concordia se ladeaba sobre su costado de  estribor y el agua penetraba a torrentes por el boquete de setenta metros que le causó la roca.

10.30  P.M.  Los altavoces piden (solo en inglés en esa torre de Babel) que se coloquen los chalecos salvavidas y se dirijan a los botes.
En medio del tumulto nadie se dirigió a los sitios predeterminados para tomar el bote correspondiente. 
"Sálvese quien pueda". Los pasajeros carentes de oficialidad que impusiera orden e hiciera cumplir la  norma de embarcar primero a niños y mujeres se precipitaban desordenadamente a los botes que pudieron bajarse. Buena parte de los tender quedaron inutilizados debido a la cada vez más alarmante inclinación del barco y la impericia de quienes pretendían descolgarlos. Muchos pasajeros caían al mar tratando de ganar la costa a nado.  Se repetía increíblemente la historia del Titanic.  La solidaridad y la presteza con que los habitantes de la isla se lanzaron en todo tipo de botes al rescate de los pasajeros, evitaron que la catástrofe hubiera costado centenares de vidas.

Escuchemos algunos testimonios de pasajeros:  “La gente estaba enloquecida, traían a los niños alzados por miedo que la multitud los aplastara, todos empujaban por intentar salir primero .../...”, cuenta Antonieta. Otra italiana Lucrezia dijo, “He visto muchísimas personas que se tiraron al mar para alcanzar la costa a nado, los botes salvavidas estaban sobrecargados”, “En mi bote íbamos más de 130, y  no se daba preferencia a los niños...”.
En la nave viajaba también la periodista Patrizia Perilli quien dijo que en la nave viajaban muchos niños, ancianos y pasajeros en silla de ruedas. La Perilli repitió lo que muchos confirmaron, que era un caos total:. Explicó que los "niños venían separados de sus padres y la esposas de sus maridos...no había nada de racional, era un desastre".

¿Dónde está el Capitán?  Il capitano Francesco Schettino, italiano cincuentón, fotogénico  como se espera deben ser los capitanes de navío, ha invitado a bella Domnica Cemortan a subir al Puente Panorama (piso 12), toman románticamente una copa de champaña y observan la maniobra ordenada de rozar la isla para hacer sonar la sirena a modo de saludo a un viejo amigo residente en la pequeña isla.  Maniobra imprudente y absurda pues una nave de ese calado no se puede acercar a menos de cinco millas. Un barco así solo se acerca a tierra guiado por los pilotos o prácticos del puerto, que conocen el fondo del mar costanero, sus canales y peligros.
Pero ubiquémonos: Domnica 25 años de edad, rubia, políglota, graciosa, bailarina del grupo de teatro del barco, es un bocato di cardinale para el cincuentón y seductor Francesco quien se dedica a  deslumbrar a su romance en ciernes y olvida que el capitán es responsable del barco y de la vida de más de cuatro mil quinientos ocupantes. El choque no inmutó a la romántica pareja, la rubia  necesitó abrazar al capitán para no caer. El capitán no se apersonó del incidente ni dio órdenes, salvo la de seguir adelante: Avanti, Avanti y la roca rasgaba el vientre del Concordia hiriéndolo de muerte. Una hora después la creciente inclinación obligó al capitán a dar la terrible orden de “Abandonen el  barco” que en el lenguaje de los pasajeros significa que todo está perdido.
Domnica puesta a salvo, interrogada por los periodistas negó ser la amante del capitano con un argumento que es toda una perla: “El capitán me mostraba la foto de sus hijos. Nadie que quiere conquistarte como amante nombra a su familia…” ¿Ingenua o veterana la Domnica? El recurso de mostrar la foto de sus lindos hijos es uno de los más socorridos por los galanes y  maridos descarriados. Lo sabe todo el mundo...

11 p.m. El barco se inclina cada vez más.
Luna de miel. A una joven pareja de coreanos en luna de miel, dedicados más a complacerse que a la vida social, el estruendo los sorprendió en acrobacias conyugales. El  brusco movimiento del navío al chocar con la roca debió entenderlo el fogoso amante como un movimiento espasmódico y apasionado de su esposa, que saca a la pareja de su lecho y los lanza al piso donde continúan con su gimnasia erótica. Cuando el barco escora  quedan acostados en la pared del camarote, y el agua fría apaga los ardores les hace caer en cuenta que están en aprietos y ya es demasiado tarde para evacuar el barco; y deben permanecer, y espera del rescate. Horas después los sacan dichosos y asustados.
Jubilados. No corrieron con la misma suerte de ser rescatados los señores Nicolino Bonvicini y Tito Livio Carusini jubilados que a sus setenta años quisieron darse el tardío gusto de una semana en un barco de lujo. Sus familiares y vecinos, quisieron hacerles desistir de este capricho, argumentando que a las personas de su edad si mueran a bordo los botan al mar. Pero ellos, asesorados por su agencia de viajes adujeron que esos cruceros tienen frigoríficos para congelar los cadáveres de quienes van muriendo en el trayecto, para entregar el fiambre a sus familiares en el puerto final. Partieron felices a su aventura, su última aventura.
Los dos ancianos se distraían encantados con las maquinitas tragamonedas cuando el choque del barco los arrojó al suelo. Maltratados tratan de levantarse pero sus reumáticas piernas no les responden y la inclinación del barco no se los permite. Murieron de hipotermia.

En el Casino. Hubiera podido suceder que el gordo Mister Horatius J. Candem, de Mistinge Nebraska, se encontrara apostando apasionadamente en la mesa de Blak Jak, el estremecimiento del barco hizo tambalear sus trescientas libras pero asido a la mesa no tocó tierra e insistió en seguir jugando. Era tal su pasión que cuando todos abandonan el casino él le exigió al aterrado crupier que siguieran jugando. Un nuevo estremecimiento del barco lo envió al suelo, ya inundado, no se pudo parar y la mesa y otras mesas más le cayeron encima. Murió aplastado bajo sus mesas favoritas.
¿Alcanzarían a sacar las enormes sumas de dinero que guardan en sus cajas fuertes?.

Bajar los botes. Un grupo de meseros filipinos, algunos peruanos y un  colombiano tratan de bajar el tender para embarcar a los pasajeros, y hacerlo caer al frio mar sin volcarlo. Estaban entrenados para llevar bandejas hasta con ocho grandes platos sin desbordarlos sobre los comensales, pero no saben bajar y poner en marcha un  bote salvavidas.
La peruana Erika Soria Molina, de 24 años, tecnóloga en turismo, trabajaba en el barco y sus compañeros dicen que ayudó al salvamento de  niños, y que finalmente se quitó su salvavidas para colocárselo a un señor de mayor edad a quien salvó. No pudo abordar su bote y cayó al mar. Su cadáver fue rescatado un día después. Dio el ejemplo de valor y solidaridad humana que no tuvo  el Capitán.

Primero los niños, después mi violín. El violinista húngaro Sandor Feher formaba parte de la “tripulación” como miembro de uno de los  variados grupos musicales que en los diversos rincones del crucero interpretan todo tipo de melodías. Una vez dada la alarma Sandor ayudó a algunos niños a ponerse el chaleco salvavidas y una vez cumplida su  misión pensó en su violín.  Si Sandor hubiera sido capitán de barco y no un violinista, su conducta hubiera sido heroica: primero salvar su barco y por último su vida. Cuando fue en busca de su violín era demasiado tarde. Murió abrazado a su instrumento.

Párroco en retiros espirituales.  El padre Giuseppe párroco de un montañoso pueblo alpino se despidió de sus feligreses pues partía a sus retiros espirituales. Sorprendidos después, sus parroquianos creyeron ver su foto en el grupo de náufragos rescatados.  Démosle el beneficio de la duda, ¿sería alguien muy parecido al piadoso párroco?

Volvamos al Capitán. Se afirma que el Capitán abandonó la nave dejando a su suerte a su tripulación y sus pasajeros. Cuando le preguntaron por qué había abandonado la nave explicó que se encontraba en el puente ayudando a embarcar pasajeros cuando tropezó, y !que coincidencia! cayó dentro de un bote que salía rumbo a la costa.
Más tarde el capitán junto con sus oficiales Ciro Ambrosio, Dimitri Christidis griego segundo al mando del Concordia y Corónica Silvia el tercer oficial, (¿también tropezarían?) llegaron secos, sanos y salvos a la isla y se instalaron en un hotel. Allá quedaron sus pasajeros y tripulantes tratando de salvarse.
Oficiales del barco dijeron que la jerarquía de mando se rompió y no se organizó la evacuación.

La autoridad que faltó. El capitán de guardacostas italiano Gregorio De Falco, del puerto de Livorno, cercano al sitio del naufragio, asumió el mando del rescate y por radio-teléfono habló con el capitán prófugo Schettino, así:
De Falco: "Habla De Falco desde Livorno. ¿Hablo con el comandante?"
Schettino: "Sí, Soy el capitán Schettino, capitán".
De Falco: "Escuche, Schettino. Hay gente atrapada a bordo. Vaya usted con su bote bajo la proa del lado de estribor. Hay una escalera de mano para el piloto. Use esa escalera para subir a bordo. Suba a bordo y dígame cuánta gente hay. ¿Está claro? Estoy grabando esta conversación, capitán Schettino.../..... Schettino.: "En este momento, el barco está escorando..."
De Falco: "Entiendo, escuche, hay gente bajando por la escalera del piloto de proa. Suba esa escalera, suba a bordo del barco ..../..... ¿Está claro? Escuche,  usted se salvó del mar, pero voy a... voy a asegurarme de que usted la va a pasar mal... voy a hacerle pagar por eso. ¡Vaya a bordo grandísimo *+%&#**" !..( el lector queda en libertad de escoger sus groserías favoritas!)   Schettino.: "Capitán, por favor..."
De Falco: "No, por favor. Suba a bordo. ...../.....
Schettimo.: "No voy a bordo porque el otro bote está detenido".
De Falco: "Vaya a bordo. Se lo ordeno. No busque más pretextos. Usted ha ordenado 'abandonar la nave'. Ahora yo estoy a cargo. ¡Vaya a bordo! .../...
Schettino.: "Pero comprende usted que está oscuro y no vemos nada..."  ..../....
De Falco: "¡Vaya inmediatamente!"

El capitán Schettino es hoy justamente, la vergüenza de la marina mercante italiana que reprueba su imprudencia, impericia, sus mentiras y su cobardía y que ahora enfrenta a la justicia que lo acusa de homicidio culposo y de abandono de la nave.

Pero seguiré viajando en cruceros. Pese a todo lo anterior viajar en crucero es un placer que no me negaré hasta que los años lo permitan. Si la salud me falla me consuela saber que los cruceros llevan frigorífico.